martes, 20 de enero de 2015

El frío.

Qué manera de llover, y qué manera de moverse en la lluvia.
Son días de amor y manta, y de ver su risa en el reflejo de una ventana con vistas al mar.

A veces, sin que lo sepa, la espero en los tejados,
como los gatos que esperan un milagro,
como el rico que espera ser saciado por la puta de la esquina del barrio.

Y es que tampoco sabe que la pienso, (ni se lo cree aunque se lo diga),
pero lo hago, la pienso
y se lo cree, aunque a veces sea mentira

Y me quiere en siete días, por si en treinta me olvida

Y me folla con su poesía aunque ella no sepa que la escriba.

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